Es falso, porque nadie conoce África al dedillo. Los españoles descubrimos América en 1492 y cuarenta años más tarde se había recorrido el continente de punta a rabo y se habían fundado ciudades tan fabulosas como Santo Domingo o Buenos Aires. Sin embargo, África no fue atravesada de lado a lado por el doctor Livingston y el periodista Stanley hasta el 1800, lo que demuestra que no sólo los españoles, sino el mundo entero, desconocen África. Es un continente maravilloso, y significó mucho para mí al comienzo de mi carrera, porque cuando uno se ha criado en el desierto, no se resigna a pasarse el resto de su vida en la redacción de un periódico, ni a sentarse diez horas frente a una máquina de escribir tecleando sobre cosas de las que la mayor parte de las veces ni siquiera ha sido testigo. No, cuando uno se ha criado en el desierto y se ha empapado de libros que le hablan del maravilloso mundo que está ahí afuera, quiere ir a verlo con sus propios ojos. Al poco de acabar en la Escuela de Periodismo volví al continente donde han transcurrido tantos años de mi vida, donde nació el primer ser humano y comenzó la civilización; lo he recorrido de norte a sur y de este a oeste, pero aún me queda mucho por ver y descubrir, porque allí hay lugares que el ser humano aún no ha conseguido atravesar. Uno de ellos es El Sud, situado entre Sudán y la frontera con República Centroafricana y Uganda, donde cuando llegan las grandes lluvias el río Nilo se inunda y arrastra tanta maleza que tapona el cauce y se forma una laguna inmensa, tan grande como Andalucía, que nadie ha logrado atravesar en su totalidad. Esta especie de dique natural que impide que el Nilo se desborde es una región gigantesca de agua poco profunda y con cañaverales de gran altura que forman un muro imposible de atravesar. Algunos nativos que viven allí, los dinkas, pueden llegar a morir sin haber pisado nunca tierra firme. Cuando los faraones quisieron averiguar dónde nacía el sagrado «Padre Nilo» enviaron a sus ejércitos a la zona, pero ninguno regresó. Los romanos y los ingleses mandaron de igual modo a varias expediciones y no se volvió a saber de ellas. El nacimiento del río Nilo sólo se descubrió cuando Burton viajó al lago Victoria desde la costa del océano índico, por lo que todavía nadie ha conseguido atravesar esa región maldita. Yo anduve por ella porque hay muchos elefantes y estuve un par de veces en El Sud, pero te garantizo que tampoco logré atravesarlo.
Siete vidas y media
Alberto Vázquez-Figueroa
Alberto Vázquez-Figueroa
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